EL MILAGROSO CORÁN 3

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EL MILAGROSO CORÁN 3

EL MILAGROSO CORÁN 3

EL MILAGROSO CORÁN 3

Viniendo de una perspectiva cristiana, estaba ansioso por ver que tipo de profecías se relacionaban con el Corán y el Profeta Muhammad, que la paz y la misericordia de Dios sean con él.  Me habían enseñado que si las profecías de un profeta no se cumplían, entonces no era un verdadero profeta de Dios.

Hay una cantidad de esas profecías en el Corán pero destacaré sólo una de ellas – en realidad ya he mencionado una, el hecho de que el Corán fuese preservado.  (De modo similar, Dios prometió, aunque el Profeta tuvo muchos adversarios que quisieron verlo muerto, que Él protegería el Profeta Muhammad hasta que su misión fuese concluida.  de hecho, el Profeta no murió hasta que Dios revelo el verso: “Este día he completado tu religión para vosotros…”)

Destaco esta profecía porque se relaciona con eventos que se encontraban completamente fuera del control del Profeta o de los árabes.

Existe un pasaje en el Corán que dice:

“Los bizantinos fueron derrotados [por los persas] en el territorio [árabe] más próximo a ellos [la antigua Siria]; pero después de esta derrota, ellos [los bizantinos] les vencerán.  [Esto sucederá] dentro de algunos años.  Todo ocurre por voluntad de Allah, tanto la anterior derrota [de los bizantinos] como su futuro triunfo.  Y cuando eso ocurra, los creyentes se alegrarán, debido al triunfo que Allah les concedió [a los bizantinos sobre los persas, por la derrota de los más incrédulos de los dos pueblos].  Él concede la victoria a quien quiere, Él es Poderoso, Misericordioso” (Corán 30:1-5)

Esta revelación le llegó al Profeta en el momento en que los musulmanes estaban siendo duramente perseguidos en la Medina.  De hecho, fue más o menos en el mismo momento de la emigración de los musulmanes de la Meca a Abisinia—una migración que se llevó a cabo debido a la persecución.  Este fue el año 615 DC.  En ese mismo tiempo, el Imperio Bizantino estaba siendo completamente dominado por lo persas.  Los adoradores de ídolos de la Meca se identificaron a si mismos como persas, que eran zoroastrianos y adoraban un dios de la luz y un dios de la oscuridad mientras que los musulmanes se identificaron con los cristianos bizantinos ya que creían en la revelación de Dios, profetas y demás.  De hecho, la guerra entre el imperio bizantino y los persas ha sido descrita como un tipo de cruzada ya que muchos de los sitios sagrados cristianos fueron destruidos.  Fue así, que los no creyentes de la Meca se contentaron con lo ocurrido.  Fue en este contexto que esta revelación llegó de Dios.

En efecto, incluso después de la revelación, los bizantinos continuaron perdiendo territorio ante los persas.  La situación era tan mala que el emperador bizantino tuvo que trasladar su capital desde Constantinopla a Túnez en el norte de África.  Sin embargo, Dios había afirmado que obtendrían la victoria luego de entre tres y nueve años. 

En resumen, como escribió el historiador británico Gibbon: “Desde siete a ocho años después de esta predicción del Corán, las condiciones eran tales que nadie podría imaginar que el imperio bizantino ganaría sobre Irán.  Ni hablar de ganar el dominio, nadie podría haber imaginado que el imperio, bajo esas circunstancias, sobreviviría”[1].

Sin embargo, Heraclio comenzó su contraataque en 623 DC.  Desde Armenia y en 624 DC.  devastó el principal templo de fuego de Irán y derrotó a los persas.  Esto ocurrió en el mismo año de la Batalla de Badr.  Después que lo musulmanes fuesen forzados a dejar Medina y después de que el Profeta mismo emigró y estableció un estado islámico allí, los no creyentes de la Meca continuaron persiguiendo a los musulmanes e intentaron finalizar el Islam.  El primer conflicto militar entre los dos bandos se llevó a cabo en la Batalla de Badr.  Mal armado y con un número inferior de soldados, el pequeño ejército de musulmanes lograron una asombrosa victoria sobre los politeístas de la Meca.  Maududi escribe: “Ibn 'Abbas, Abu Sa'id Judri, Sufian Az-Zauri, Suddi y otros han afirmado que la victoria de los romanos por sobre los persas y los musulmanes en Badr contra los politeístas ocurrió casi en la misma época.  Los musulmanes, por lo tanto, se sentían doblemente complacidos.  Las historias de los bizantinos y los persas sostienen lo mismo.  624 DC.  es el año en el cual la Batalla de Badr fue peleada y en el mismo año el imperio bizantino destruyo el lugar de nacimiento de Zoroastro y devastó el principal templo de fuego de Persia”

Los “milagros científicos” del Corán es un tema tratado por muchos hoy en día, ya que la investigación es continua en muchos campos. La fuente de esto es probablemente el hecho que existen literalmente cientos de versos en el Corán en los cuales Dios destaca diferentes aspectos de esta recreación y alienta a los humanos a reflejar y aprender de lo que ven.

Poco después de convertirme en musulmán, conocí el libro La Biblia, el Corán y la Ciencia de Maurice Bucaille. En resumen, deseo compartir con ustedes las importantes conclusiones a las que él llegó:

El Corán es la continuación de las dos Revelaciones que lo precedieron y no solo está libre de contradicciones en sus narraciones, siendo evidente varias manipulaciones humanas se encuentran en los Evangelios, sino que provee todo de él para aquellos que lo examinan objetivamente y a la luz de la ciencia, es decir su entera coincidencia con los datos científicos. Además, se encuentran afirmaciones en él (como se ha mostrado) que se conectan con la ciencia: y aún así es impensable que un hombre de la época de Muhammad pueda haber sido el autor de ellas. El conocimiento científico moderno, por lo tanto, nos permite comprender ciertos versos del Corán que, hasta ahora, han sido imposible de interpretar.

A la vista del nivel de conocimiento en la época de Muhammad, es inconcebible que muchas de las afirmaciones en el Corán que se encuentran conectadas con la ciencia puedan haber sido obra de un hombre. Es, además, perfectamente legítimo, no solo considerar al Corán como expresión de una revelación, sino otorgarle un lugar especial,  a causa de la garantía de autenticidad que provee y la presencia en sus afirmaciones científicas que, al ser estudiadas hoy en día, parecen ser un desafío a la explicación en términos humanos[1].

En su discusión acerca del Corán, Bucaille destaca tres puntos importantes:

a)     Primero, no hay nada en el Corán que contradiga la ciencia moderna;

b)     Segundo, no hay mención de algunas de las falsas creencias que las personas tuvieron en los tiempos del Profeta Muhammad, que Dios lo alabe, con respecto a su creación, el universo y la ciencia en general; y

c)     Tercero, no hay manera por la cual el Profeta Muhammad pudo haber sabido en su época muchos de los hechos aludidos en el Corán.

En resumen, es posible discutir sólo un verso en detalle aquí para demostrar los “Milagros científicos” del Corán[2].

Al leer el Corán, un tema que llamó la atención de muchos lectores es la discusión de la creación del ser humano dentro del vientre de la madre. Dios dice en el Corán:

“He aquí que creamos al hombre [Adán] de barro. Luego hicimos que se reprodujese por medio de la fecundación, y preservamos el óvulo fecundado dentro de una cavidad segura [el útero]. Transformamos el óvulo fecundado en un embrión (‘alaqah), luego en una masa de tejidos (mudgah), luego de esa masa de tejidos creamos sus huesos a los que revestimos de carne, finalmente soplamos en el feto su espíritu. ¡Bendito sea Allah, el mejor de los creadores!” (Corán 23:12-14)

Este breve pasaje es asombroso en su precisa descripción del verdadero proceso, así como también en su libertad acerca de todas las teorías incorrectas y puntos de vista que prevalecían en los tiempos de Muhammad. Como se ve en la traducción, la palabra árabe alaqah puede implicar sanguijuela, cosa suspendida, o coagulo de sangre. En verdad, todos estos términos describen al embrión. De hecho, en su primera etapa, el embrión no solo luce físicamente como una sanguijuela [3] sino que “obtiene alimentación a través de la sangre de la madre, como la sanguijuela, que se alimenta de la sangre de los demás”[4]Alaqah, nuevamente, puede también significar, “cosa suspendida”, que también es verdad, el embrión en esta etapa se sostiene del útero de la madre[5]. Finalmente, alaqah puede también significar coagulo de sangre. Nuevamente, la relación con el verdadero proceso físico es milagrosa. Ibrahim escribe:

Nos encontramos con que la apariencia externa del embrión y su saco durante la etapa de alaqah es similar  a un coagulo de sangre. Esto se debe a la presencia de una cantidad relativamente extensa de sangre presente en el embrión durante esta etapa... también, durante esta etapa, la sangre del embrión no circula hasta el final de la tercera semana. De este modo, el embrión en esta etapa es como un coagulo de sangre[6].

Los versos afirman que la próxima etapa es la de un mudghah o “sustancia masticable”. Esta es también una descripción acertada de la próxima etapa del embrión.  En esta etapa, el embrión desarrolla los segmentos de la columna y estos “de algún modo de parecen a marcas de dientes en una sustancia masticable.”[7]

El tipo de información descrita anteriormente solo ha sido “descubierta” y vista por humanos desde el desarrollo de poderosos microscopios. Ibrahim advierte que Hamm y Leeuwenhoek fueron los primeros en observar células espermas humanas, en 1677 debido a la ayuda de un microscopio mejorado [8]. Esto sucedió unos 1000 años después de la época del Profeta Muhammad, que Dios lo alabe.

De hecho, los detalles del análisis de los versos coránicos relacionados a la embriología son tan grandiosos que Keith Moore, Profesor catedrático de Biología anatómica y celular de la Universidad de Toronto, los ha incluido en una edición especial de su libro de texto The Developing Human: Clinically Oriented Embryology.[9]  Este es un trabajo interesante que esta compuesto de libros completos de texto de Moore con inserciones que describen algunos de los temas desde el punto de vista del Corán y los dichos del Profeta. Después de discutir temas avanzados de embriología – la mayoría de los cuales son el resultado de la investigación en las décadas pasadas – este libro de texto tiene entonces páginas insertadas que describen lo que el Corán ha afirmado con respecto a estos asuntos. ¿Se pueden imaginar tomar los mejores libros de medicina de hace 200 años y hacer algo de esta naturaleza? Seria absurdo y ridículo ya que el material de los antiguos libros de texto sería completamente irrelevante. Sin embargo, harían esto con el Corán, un libro que ni siquiera aclama ser un texto médico. Por supuesto, posee una afirmación más fuerte: la de Dios.

Comentando acerca de la milagrosa consistencia entre las afirmaciones del Corán y el desarrollo de la embriología, el Dr. Moore afirmó en 1981: “Ha sido un gran placer haber ayudado en la aclaración de las afirmaciones del Corán acerca del desarrollo del embrión humano. Claramente, desde mi punto de vista estas afirmaciones deben haber llegado a Muhammad desde Dios, ya que la mayoría de estos pensamientos no fueron descubiertos hasta muchos años mas tarde. Esto es una prueba de que Muhammad debe haber sido un mensajero de Dios”[10].

De hecho, el Corán toca temas relacionados a muchas ciencias aparte de la embriología, como la astronomía, física, geografía, oceanografía, biología, botánica, zoología, medicina y psicología[11].  Así es que numerosos científicos de varios campos llegaron a similares conclusiones con respecto al Corán[12].

¿Cómo puede ser que este hombre que no sabía leer ni escribir de hace unos mil cuatrocientos años atrás, el Profeta Muhammad, haya producido un libro de esta naturaleza con tantos hechos científicos y detalles con perfecta precisión? ¿Podría haber sido el caso que estas hayan sido todas coincidencias y que el Profeta sea un impostor? Al menos es mi opinión que, las respuestas a preguntas como esta son muy claras. De hecho, la afirmación de que el Corán  no es una revelación de Dios es más difícil de sostener una vez que se aprende más acerca del Corán mismo.

Accidentalmente, existen otros aspectos milagrosos del Corán históricamente relacionados. Por ejemplo, como se expuso en la Biblia, el Corán se refiere al soberano en los tiempos del profeta José como “rey” y nunca se refiere a él como Faraón, aunque ese termino se utilice en la Biblia en la historia de José, y el Corán utilice ese término en la historia de Moisés. Parecería, a través de lo que se puede determinar hoy, que José vivió entre los reyes semitas hicsos de Egipto y que su soberano no era en realidad un Faraón[13]. El Corán también deja en claro que el cuerpo del Faraón del Éxodo seria recuperado y preservado[14]. Ahora bien, se considera que todos los faraones de la época hayan sido en realidad preservados como momias, algo que el Profeta no podría haber sabido en esa época. Esto ha llevado a dos investigadores a afirmar:

Si el Sagrado Corán derivó de la Biblia [como algunas personas afirman falsamente, entonces] esos tantos errores bíblicos deberían haberse repetido. ¿Por qué, por ejemplo, el Sagrado Corán describiría a los israelitas como una pequeña nación cuando la Biblia afirmó que eran 2-3 millones, un numero enormemente exagerado que ningún erudito acepta?... ¿Por qué el Sagrado Corán no coincidió con la Biblia, y en realidad la lógica creencia que el Faraón fue tragado por el mar, sino que afirmó que el “cuerpo” del Faraón fue rescatado? Y ¿Por qué el Sagrado Corán dijo esto acerca del Faraón en particular pero no acerca de otras personas que también fueron destruidas por Dios?...[15]

Finalmente, los eruditos musulmanes han notado que el milagro particular dado a cada profeta se relacionaba a los asuntos con los que su gente se encontraba más fascinada. Es así, por ejemplo, que en la época de Moisés, la brujería era muy popular, y uno de sus signos se relacionaba directamente a superar los débiles trucos de los magos humanos. Durante la época de Jesús, la medicina era un asunto popular y algunos de los signos de Jesús incluían sanar a los enfermos, revivir a los muertos y demás.  Los árabes en esos momentos estaban muy orgullosos de sus dones literarios, como se advertirá en breve, el Corán es la obra maestra árabe mas allá de lo que ellos pudiesen comparar. Sin embargo, el Profeta Muhammad no fue solo enviado a los árabes o a las personas de su siglo. En nuestra época, la ciencia se ha convertido prácticamente en un "dios" para reemplazar al Dios tradicional de la tradición judío-cristiana. El milagro del Profeta Muhammad es en realidad completamente relevante al campo de la ciencia que cautiva a tantas personas hoy en día, una vez mas indicando que el Profeta Muhammad fue verdaderamente un profeta enviado a toda la humanidad hasta el Día del Juicio.

Existe otro importante aspecto que los eruditos musulmanes han considerado tradicionalmente como el aspecto milagroso más grande del Corán, este es el milagro lingüístico. Desafortunadamente, sin embargo, antes de convertirme en musulmán (e incluso después), no pude realmente apreciar este asunto. Solo pude leer lo que algunos eruditos habían escrito acerca del lenguaje y la belleza del Corán. Por ejemplo, John Naish escribió:

El Corán en su vestimenta original árabe posee una belleza y encanto seductores en sí mismo. Acomodado en un conciso y exaltado estilo, sus oraciones breves, a menudo rimadas, presentan una fuerza expresiva y energía explosiva que es extremadamente difícil de transmitir con palabras literales en una traducción[1].

De modo similar, Arberry anhelaba el pasado cuando solía escuchar el Corán siendo recitado durante Ramadán en Egipto[2]. Yo no tuve acceso a escuchar la recitación del Corán, por lo tanto, no sabía cuan conmovedora era esa experiencia. Además, sin tener conocimiento del lenguaje árabe, la impresión de las traducciones al inglés no podían ser como la del original árabe. Sin embargo, debo discutir el milagro aquí, aunque sea brevemente, porque es uno de los aspectos más asombrosos del Corán.

Tradicionalmente, los eruditos musulmanes han considerado el milagro de la lingüística del Corán como tal vez el aspecto milagroso más importante del Corán – y es definitivamente el que tuvo mas influencia en los tiempos del Profeta Muhammad, que Dios le conceda paz y misericordia. Los árabes tenían orgullo de su lengua. La palabra utilizada para definir al extranjero, a’yami, básicamente significaba alguien salvaje en su lenguaje o carente de claridad en su lenguaje[3]. Sin embargo, hasta siendo inferiores al Corán. Antes del Corán, solían tener ferias y competiciones para ver quienes podían producir la palabra árabe más bonita. Sin embargo, de acuerdo a Draz:

Cuando se revelo el Corán todas esas ferias llegaron a su fin, y las reuniones literarias murieron. Desde ese momento, el Corán fue el único trabajo para comandar la atención de la gente. Ninguno de ellos podía desafiarlo o competir con él, o incluso sugerir el cambio, movimiento, adición u omisión de alguna palabra de la oración original. Sin embargo, el Corán no cerró sus puertas a la competición. De hecho, las dejó bien abiertas, llamándolos, individual y colectivamente, a tomar el desafío de producir algo similar a esto. Se repitió el desafío de diferentes modos, reprendiendo su inhabilidad para lograrlo, y reduciendo la tarea a lo largo del tiempo[4].

Los eruditos árabes habían identificado muchos aspectos lingüísticos para distinguir el Corán de otros trabajos y destacarlo como un milagro. En este punto, se mencionarán brevemente solo algunos[5]:

(1)  Cada palabra es utilizada en su preciso lugar y no puede ser movida o cambiada por un sinónimo sin perder su significado y belleza.

(2)  El Corán posee una estructura única en sus oraciones y un ritmo que lo aparta de la prosa y la poesía, a menudo asemejándose a una más que a otra, pero nunca siendo una o la otra.

(3)  Las oraciones utilizan la menos cantidad de palabras sin perder el significado necesario. En otras palabras, son concisas, lo que adhiere a su belleza, mientras que al mismo tiempo transmiten todo lo que necesita ser transmitido.

(4)  Existe un perfecto balance y consistencia en el estilo entre pasajes emocionales e intelectuales en el Corán. Draz mencionó que esta belleza sólo puede ser encontrada en el Corán:

Dos fuerzas son siempre activas dentro del ser humano: la intelectual y la emocional. Poseen diferentes roles y direcciones. La primera busca el conocimiento de la verdad, e identificar lo que es bueno y benéfico para adoptarlo. La otra, registra sus sentimientos de dolor y placer. Un estilo perfecto es aquel que satisface las dos necesidades al mismo tiempo, dando una satisfacción intelectual y placer emocional… ¿Encontramos tal perfección en el estilo humano? Hemos visto escritos de científicos, filósofos, y trabajos de poetas y de fina prosa [sin embargo no pueden cumplir esta meta]…[6]

El Desafío del Corán

Los eruditos han notado muchos otros aspectos milagrosos del Corán, como su perfecta consistencia y libertad de contradicción incluso al haber sido revelado durante un período de veintitrés años[7], el efecto que el Corán tiene en individuos que lo escuchan[8] y demás. Sin embargo, lo que hemos discutido aquí es definitivamente suficiente para nuestros propósitos, ya que he cubierto los asuntos que más me han influenciado para demostrar que el Corán es en verdad milagroso.

De acuerdo a los musulmanes, el Corán es el lenguaje y palabra de Dios. Por lo tanto, no es sorprendente que sea inimitable. Sin embargo, Dios ha deseado que esto quede claro para toda la humanidad, no dejando lugar a la discusión, duda o excusa. En el Corán, Dios desafía a la humanidad a producir algo similar al Corán. De hecho, el desafío de Dios va mas allá que eso: existe un desafío de producir incluso un capítulo como los del Corán.

Este desafío está todavía en pie para toda la humanidad. Todos son libres de intentar recriminar al Corán produciendo algo similar del tamaño de incluso una porción del Corán. En verdad, Dios deja en claro que en toda la humanidad nunca será posible producir algo comparable al Corán – algo tan sorprendente como la profecía del Corán.

El desafío de Dios ocurre en cinco lugares diferentes en el Corán. Aquí se encuentran los versos relevantes en el orden en que fueron revelados por Dios:

“Si dudáis de lo que le hemos revelado a Nuestro siervo [Muhammad] traed una sura similar, y recurrid para ello a quienes tomáis por socorredores en lugar de Allah, si es que decís la verdad. Si no lo hacéis, y por cierto que no podréis hacerlo, guardaos del fuego que ha sido preparado para los infieles y cuyo combustible serán hombres y piedras.” (Corán 2:23-24)

“Dicen: [Muhammad] lo ha inventado. Diles: Entonces traed vosotros [si podéis] una sura similar y recurrid para ello a quienes tomáis por socorredores en vez de Allah, si es que decís la verdad.” (Corán 10:38)

“O dicen: Él lo inventó [al Corán]. Diles: Inventad, entonces, diez suras como ésta y presentadlas, e invocad a quienes podáis [para que os auxilien] en vez de Allah, si es que sois veraces.” (Corán 11:13)

“Diles: Si los hombres y los genios se unieran para hacer un Corán similar, no podrían lograrlo aunque se ayudaran mutuamente.” (Corán 17:88)

“Y también dicen: Él lo ha inventado [al Corán], pero la verdad es que [lo dicen porque] no creen.

34. Que presenten un libro semejante [al Corán] si es verdad lo que alegan.” (Corán 52:33-34)

En resumen, si alguien todavía duda acerca del Corán, que afronte el reto.

Una Afirmación muy Importante del Profeta y Mi Decisión

No fue una reflexión que el Corán es milagroso. No fue que los eruditos después de los tiempos del Profeta, que Dios le conceda paz y misericordia, lo observaron y declararon que era un milagro. No, en realidad, este Libro está destinado a ser un milagro del Profeta Muhammad y su signo más grandioso. Los no creyentes en el tiempo del Profeta buscaban algún tipo de milagro – tal vez algo más tangible o que requiera menos pensamiento – pero Dios dejó en claro que este Corán sería suficiente como un signo que testifique la veracidad del Profeta. Dios dice:

“Dijeron [los incrédulos]: ¿Por qué no le han sido concedidos signos milagrosos provenientes de su Señor? Diles [¡Oh, Muhammad!]: Allah es Quien dispone de los signos, y yo sólo debo advertiros claramente. ¿Acaso no les basta que te hayamos revelado el Libro que se les recita? Por cierto que en él hay misericordia y exhortación para quienes creen.” (Corán 29:50-51)

En verdad,  este Libro debe ser suficiente para cualquier individuo sincero, en busca de la verdad. No hay necesidad de ningún otro signo después de este Libro. Este es el aspecto principal de lo que Dios ha dicho en este pasaje, y esto es lo que mi corazón y mente concluyeron cuando estudie el Corán en vistas a todos los escritores que afirmaban que no era una revelación de Dios.

El Profeta también hizo una afirmación muy importante con respecto a este signo y milagro que Dios le había entregado. Ya que el era el Profeta final, la naturaleza de su signo y milagro tenía que ser diferente a todos los que lo precedieron. Tenía que ser un milagro que fuera eterno hasta el Día del Juicio. De hecho, lo es. E incluso más, es un tipo de milagro muy diferente. Es uno en el cual los humanos pueden reflejarse y estar completamente convencidos de su verdad. Es así que el Profeta dijo: “No ha habido profetas excepto a los que Dios le ha entregado milagros para que las personas le crean. Yo he obtenido (como milagro) la revelación que Dios me ha revelado. Espero, por esa razón, tener el mayor número de seguidores en el Día del Juicio”.  (Registrado por Al-Bujari.)  Debido a la naturaleza del signo que el Profeta recibió, no hay excusas para que las personas de otros tiempos no lo sigan. Por lo tanto, el tendrá, si Dios lo permite, el mayor número de seguidores en el Día del Juicio Final.

El Corán demandó una decisión de mi parte – como en realidad demanda una decisión de parte de todos. Los signos que apuntan a su naturaleza milagrosa y que debía ser una revelación de Dios eran simplemente abrumadores para mí. Ninguna de las teorías opositoras al Corán o que negaran la sinceridad del Profeta fueron lo suficientemente fuertes o lógicas para convencerme de otra cosa. Por lo tanto, yo, vía el Corán, abracé el Islam y todas las alabanzas y agradecimientos se deben a Dios.

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